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Ginseng

17 julio 2011

Su nombre científico es Panax ginseng Meyer y pertenece a la familia de las Araliáceas.

El ginseng o Panax ginseng Meyer es una planta herbácea que pertenece a la familia de la hiedra, las Araliáceas. No hay otra planta a parte del ginseng que haya alcanzado tal grado de popularidad y haya sido objeto de tantos mitos y leyEndas. Se menciona por primera vez en unos textos que datan del 3300 a.e. En la farmacopea más antigua de Shen Nong (revisada por Hung-Ching Tao entre 496 a.e. y 483 a.e.) aparece una descripción detallada de sus cualidades y el calificativo de «mejor medicamento».

El nombre de ginseng viene del chino jin seng que significa «hombre-raíz». De hecho, las raíces de la planta tienen la forma de un ser humano y, mientras más forma de ser humano tenga la raíz, mejores serán sus propiedades.  El carácter antropomorfo aumenta con la edad de la planta. Por ello, las raíces más viejas, de cinco años o más, serán mucho más valiosas que las raíces jóvenes.

Al ginseng a veces también se le llama «mandrágora de China» porque se parece a otra planta antropomorfa, la mandrágora oMandragora officinarum (Solanáceas).

La cosecha del ginseng salvaje se hacía siguiendo un ritual muy definido. Sólo los hombres con el «corazón puro» estaban autorizados a desenterrar la planta, cuyo precio era prohibitivo. Sólo el emperador y los grandes señores feudales se lo podían permitir. De hecho, el regalo más preciado y halagador para un gran señor era que el emperador le ofreciera algunas raíces de ginseng salvaje.

Considerado como un elixir de larga vida, el ginseng fortalece, según la medicina china, las cinco vísceras: el corazón, el hígado, los pulmones, los riñones y el bazo, al tiempo que calma el sistema nervioso y suprime la ansiedad. Sus propiedades afrodisíacas aparecieron por primera vez escritas en 1559 y desde esa fecha el emperador y los poderosos señores feudales utilizaron ampliamente la raíz para asegurar su potencia sexual. En Occidente, Marco Polo (1254-1323) habla por primera vez de las virtudes del ginseng pero, contrariamente a lo que afirman ciertos textos, no trae a Europa ningún ejemplar de la planta. Se limita a describir la forma humana de la planta y dar algunas indicaciones relativas a su empleo.

La descripción más detallada del ginseng se la debemos al jesuita padre Jartoux que residió largo tiempo en China. En un informe de 1711, el misionero francés menciona una planta del país de los tártaros (nordeste de China), llamada ginseng, que experimentó en su propio cuerpo. Tras haber masticado un pedacito de raíz, su cansancio desapareció muy rápidamente. La resistencia al cansancio es todavía hoy la indicación principal de los preparados a base de ginseng. Otro misionero francés, el padre Lafitau, tuvo a su alcance los escritos del padre Jartoux cuando residía en Canadá. Mostró el dibujo del ginseng a los indios de la tribu Mohawk, que reconocieron la planta y le condujeron a unas montañas cercanas a Montreal, donde encontró la famosa raíz. El padre Lafitau bautizó a la planta con el nombre de Panax quínquefolíum, también llamada ginseng americano. Poco tiempo después de ese descubrimiento empezó la exportación de ginseng americano hacia China. Los indios recorrían las montañas del norte de Estados Unidos y Quebec en busca de la famosa raíz. Numerosos cazadores de ginseng chino desembarcaron también en Canadá, ya que la planta se vendía a precio de oro. Decenas de toneladas de raíces viajaron desde las costas de Norteamérica para alimentar los mercados orientales. Hacia finales del siglo XIX la planta estaba a punto de extinguirse y el gobierno americano recomendó el cultivo de ginseng. Hoy en día, el ginseng americano se cultiva en diferentes regiones de Estados Unidos para la exportación hacia el mercado de Hong Kong. Sin embargo, los países asiáticos, especialmente Coreo y China, son los grandes productores de ginseng, cultivado por supuesto, ya que el ginseng salvaje es casi imposible de encontrar. En Asia, la planta principal es el Panax ginseng, también llamado ginseng coreano, aunque el origen de la especie sea chino. El nombre Panax viene del griego pana, «todo» y axos, «cura»; es pues una planta que lo cura todo, es decir, una panacea.

Se llevaron a cabo enormes esfuerzos para cultivar la planta con el fin de poder responder a la demanda de los mercados. El cultivo no es fácil y exige muchos cuidados, trabajo y paciencia. De hecho, la mayoría de las veces, las raíces de seis años de edad son las que se cosechan para la producción de medicamentos. En Europa las oficinas de registro de medicamentos sólo autorizan el Panax ginseng. Así que la mayor demanda es de esa especie tan delicada de cultivar. El rendimiento en raíces depende de numerosos factores como la calidad del suelo o la exposición al sol, que debe ser más bien poca, entre otros. El precio de un kilo de raíces es de aproximadamente 200 euros, según la calidad y la situación del mercado. Por ello la materia prima debe pasar rigurosos controles, ya que la tentación de ciertas personas sin escrúpulos de mezclar las raíces de ginseng con las de otras plantas es muy grande. Se han descubierto numerosas falsificaciones, sobre todo de grandes raíces provenientes de especies de la familia de las Umbelíferas. Para un especialista en plantas medicinales, como un farmacéutico, esas falsificaciones son fácilmente detectables mediante un análisis microscópico de las raíces secadas y pulverizadas. El cultivo intensivo de ginseng implica el uso de pesticidas. En algunos países asiáticos productores de ginseng el uso de pesticidas es abusivo. Hay algunas empresas farmacéuticas europeas medianamente serias que indican el contenido de residuos de pesticidas en los lotes de raíces de ginseng importados de Asia.

La composición del ginseng es muy compleja. Se han individualizado muchos tipos de sustancias, sobre todo saponinas, polisacáridos, alcoholes insaturados, derivados del nitrógeno, flavonoides, aceites esenciales, ácidos grasas y sustancias amargas. Se han publicado múltiples estudios sobre los efectos del ginseng y decenas de libros.

Los extractos de ginseng se recomiendan sobre todo para aumentar las capacidades físicas y mentales. Varios experimentos con animales han servido para evidenciar un efecto anticansancio. Los resultados indican que los animales tratados con un extracto de ginseng presentaban una mejor resistencia al cansancio que otros. También se han llevado a cabo muchos ensayos clínicos. El efecto del ginseng sobre las capacidades físicas ha sido evaluado en un tiempo largo (nueve semanas), en doble ciego, con 30 jóvenes deportistas de élite. Según ese estudio, firmado por Forgo y Kirchdorfer el ginseng ha provocado, de forma estadísticamente significativa, un aumento de la capacidad de absorción de oxígeno, una disminución de la tasa de lactato en la sangre y una bajada de la frecuencia cardíaca. Estas modificaciones se traducen en una mayor capacidad de rendimiento y una disminución del tiempo de recuperación.

¿El ginseng es afrodisíaco?

Permite acrecentar la resistencia al cansancio y así puede contribuir a mejorar los resultados sexuales. Las dosis elevadas de ginseng no inducirían una erección. Para estar en mejor forma hay que consumirlo regularmente y, por lo menos, durante algunas semanas.

Algunas publicidades llamativas sobre el ginseng son sin duda exageradas; pero hay algo que está claro: la industria del ginseng funciona, ya que la facturación anual mundial de los preparados a base de esta planta es de 2,7 mil millones de dólares americanos, de los cuales una quinta parte se efectúa en Norteamérica. El ginseng ha creado muchas esperanzas y ha dado lugar a innombrables leyendas sobre sus milagrosas cualidades desde hace más de cinco mil años y seguirá fascinando a los seres humanos durante mucho tiempo.

No podemos dejar de mencionar aquí otra planta a la que se le atribuyen propiedades análogas a las del ginseng. Se trata del EleuterococoEleutherococcus senticosus, quepertenece, igual que el ginseng, a la familia de la hiedra, las Araliáceas.

Es un arbusto espinoso muy frecuente en Siberia. Los científicos ruusos la proponen como sucedáneo del ginseng con la indicación adaptógena e inmunoestimulante. Parece ser que esta última inndicación ha sido comprobada con un estudio clínico. El órgano que se utiliza es la raíz, que contiene polisacáridos, derivados del fenilpropano (cumarinas y lignanos) y triterpenos.

El cultivo del eleuterococo es sencillo comparado con el del ginseng. Algunas industrias farmacéuticas francesas y alemanas ya han comercializado extractos de este «ginseng de Siberia», también conocido como raíz de la Taiga. Pero, ¿tendrá éxito la planta en Europa? Nadie puede saberlo a estas alturas. La eficacia real deberá demostrarse con estudios clínicos serios.

Muchos libros elogian las propiedades afrodisíacas del eleuteerococo. Citan una acción estimulante y anticansancio, pero su consumo no provoca una erección inmediata. Como en el caso del ginseng, se debe consumir con bastante regularidad para notar sus efectos.